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domingo, 8 de noviembre de 2015

URUGUAY - FICHA IV - INTEGRACION TERRITORIAL (Ferreyra + Traversa)

URUGUAY – INTEGRACION TERRITORIAL

Situación actual

La República Oriental del Uruguay se encuentra inmersa en un proceso de reflexión en el que la descentralización como estrategia para promover el desarrollo ocupa un papel destacado en la agenda política. Esto alimenta el debate sobre la necesidad de una reestructuración del espacio territorial, en definitiva de una regionalización para aplicar las políticas de desarrollo. Aportaremos una visión general del proceso histórico de toma en consideración de la cuestión regional en Uruguay. Para ello se han identificado ciertas tendencias y estrategias políticas y culturales  que ayudan a explorar los orígenes de la actual división territorial por Departamentos, así como los sucesivos e infructuosos intentos de regionalizar el país. Este análisis nos lleva a concluir que es necesario afrontar una nueva alternativa cuyo carácter fundamental sea el de un proceso a medio plazo, en el que se promueva la participación voluntaria de los Departamentos a través de estrategias compartidas.


Uruguay como “país frontera”


La dimensión definitoria de Uruguay como territorio sería la de frontera. De la banda al "país frontera" como zona de litigio, de indeterminación, de encrucijada comercial y cultural, que alimenta el trasiego y el contrabando no sólo de mercancías.   Más allá de los modelos en pugna, las distintas coyunturas por las que atravesó el Uruguay en los últimos 50 años parecen reforzar la convicción de que el destino nacional ha prosperado mucho más con la pluralidad que con las apuestas dogmáticas. Como país pequeño, sometido además a la presión de dos vecinos gigantescos, el Uruguay ha encontrado sus mejores momentos cuando mantuvo el equilibrio pendular con Argentina o Brasil, cuando ensayó modalidades de inserción flexible y dialéctica con los mercados mundiales y cuando puso en marcha esquemas de desarrollo plurales. Al mismo tiempo, el país también supo aprovechar coyunturas internacionales favorables.

La integración regional del Uruguay en la historia

Uno puede decir sin temor a equivocarse o exagerar que el Uruguay ha sido un país que a lo largo de su historia ha estado obsesionado por el "afuera" del mundo y la región. En realidad no pudo haber sido de otra manera: si tenemos en cuenta los itinerarios de su historia social, si reparamos en su configuración demográfica, en el proceso de construcción de su cultura, en las modalidades colectivas de encarar la política o de incorporarse a los debates del mundo, difícilmente podamos contradecir esa percepción. El "afuera" ha sido para los uruguayos una imagen constitutiva y una mirada constituyente.
  El mundo y la región, en efecto, han constituido una y otra vez una referencia de comparación. En suma, el de los uruguayos ha sido históricamente un "adentro" muy interpenetrado por el "afuera", en donde las fronteras entre una y otra dimensión resultan borrosas. Desde el período de la última Colonia hasta el proceso de la revolución, con la constitución del Uruguay como país independiente, esa tensión atraviesa como un eje fundamental toda la historia uruguaya y llega hasta este presente del Mercosur, Unasur, y otras políticas de bloques de cooperación regionales.

  Esa tensión que podríamos llamar constituyente de la experiencia colectiva uruguaya ha proyectado y proyecta varios dilemas. Uno de ellos tiene que ver con los destinos prioritarios del impulso integrador: con los vecinos o más directamente con el mundo noroccidental. En este sentido, más de una vez en la historia uruguaya se ha planteado el proyecto de "entrar en el mundo salteándonos a los vecinos".
No hace mucho pudimos escuchar a una conocida figura de la política uruguaya que señalaba que era "mejor tener amigos ricos y lejanos que familiares pobres y cercanos". Esa idea y la concepción integradora que sustenta no son entonces para nada nueva sino que forma parte de uno de los debates históricos del desarrollo nacional.
  Otro punto de partida para repensar el tema de la integración tiene que ver con la asunción plena de la condición del "país frontera". La frontera es siempre lo que separa y al mismo tiempo lo que une. Es por definición un terreno de ambigüedades, una zona de intercambio múltiple y un ámbito un tanto difuso. La frontera en este sentido no es el límite sino bastante más que ello. Un país frontera tiene que autopercibirse como tal, con todo lo que eso implica. En clave histórica, el Uruguay también ha asumido retiradamente esta noción cuando se ha repensado en una dialéctica integradora con sus gigantescos vecinos. Más de una estrategia de su política exterior ha encontrado en estas ideas una fuente de inspiración. 
  Esa condición fronteriza, como hemos dicho, marca también uno de los ejes fundamentales del período revolucionario. El historiador inglés John Lynch ha dicho que hubo dos revoluciones en la región: una revolución en el Río de la Plata y una contra el Río de la Plata. La revolución oriental, sobre todo durante su primera etapa artiguista, se ubicó claramente en esa segunda alternativa. Uno de sus aspectos centrales fue el que ubicó a los orientales del lado de la defensa de la "soberanía particular de los pueblos" contra la vocación absorbente de las ciudades-puerto. La pugna entre federalismo y centralismo o unitarismo tiene que ver directamente con la confrontación entre distintas concepciones en torno a las modalidades de autonomía o integración de la comarca. No en balde esa fue una de las contradicciones centrales de toda la revolución en la región. La lucha entre federales y unitarios fue entonces algo mucho más hondo que una controversia sobre modelos distintos de organización política, involucrando por el contrario dos concepciones fuertemente antagónicas respecto a cómo pensar la revolución y el desarrollo del futuro.
  Aquí estamos aludiendo sin duda al "alma" del llamado proyecto artiguista, que podríamos sintetizar como "patria chica" en "patria grande". No era sólo patria grande sino también identidad local, lugareña, dentro de una comarca más grande, no solo en lo político sino además en lo económico. La emergencia del "Uruguay solitario", como fruto de un proceso que todos ustedes conocen, marca sin duda el fracaso rotundo de ese proyecto de integración federal, de esa "resolución" equilibrada de la tensión entre autonomía e integración regional.
  Durante las primeras décadas de vida independiente el Uruguay y sus vecinos participan de una historia que básicamente es común. Durante ese largo proceso que vincula la revolución independentista, la "Guerra Grande" y la "Guerra del Paraguay", el escenario por excelencia no es otro que la región. El "estado uruguayo" resulta en esta etapa una gran entelequia, los grandes conflictos se dirimen en el territorio de la región. No existen fronteras, ni jurídicas (no las preveía la Constitución de 1830), ni políticas (los bandos se asocian con los grupos "argentinos" y riograndenses), ni económicas (el gran negocio era llamado "comercio de tránsito").
Por otra parte, el Uruguay participa en estos momentos junto con otros países de América Latina de un proceso de no integración al mercado mundial, en lo que Tulio Halperin Donghi ha llamado el período de la "larga espera".
  La integración al mundo resultaba bastante más complicada que lo que suponían los miembros de las elites de gobierno de los países latinoamericanos en los momentos inmediatamente posteriores a la independencia. Su gran expectativa por los logros que "naturalmente" vendrían con la apertura mercantil demostró ser ingenua. Hubo que esperar varias décadas para que la "utopía" de la integración de los mercados mundiales se verificara de modo efectivo. De algún modo podemos decir que fue recién durante las últimas décadas del siglo XIX cuando la mayoría de los países latinoamericanos encuentra un lugar en el mercado capitalista mundial, al conjugarse un cúmulo de condiciones externas e internas que posibilitaron los primeros procesos de modernización capitalista en la región.
  ¿Cómo se produce ese ingreso a la órbita capitalista? En la mayoría de los casos por la vía de la implantación de modelos claramente dependientes de los centros hegemónicos del mundo noroccidental, comandados entonces por Inglaterra. Esos modelos supusieron una suerte de inscripción de estos países en la dialéctica de comprar productos manufacturados y vender materias primas. En el caso uruguayo y rioplatense en general, el modelo triunfante fue básicamente agroexportador.
  Fue esa una integración hacia el mercado capitalista mundial que además de consolidar marcos de dependencia, en particular con la city londinense, limitó las posibilidades de integración del Uruguay hacia la región. La "primera" integración al mundo no parecía discurrir en la misma pista que la integración con la región, todo lo que no podía dejar de tener profundas implicaciones de diversa índole (no sólo económicas sino también culturales).


La pequeñez y consiguiente insuficiencia de la variable del mercado interno refuerza otro punto de partida para pensar el problema de la integración: el Uruguay debe volcar su economía en una orientación exportadora, depende profundamente de su inserción en los mercados regionales y mundiales. En términos económicos, el "adentro" no puede constituirse en un factor central de dinamización de la economía, imponiéndose también por esta vía la comunicación con el "afuera".
  También en la evolución demográfica encontramos más de un impulso integrador. La uruguaya ha sido en buena medida una sociedad aluvional que se fue conformando a medida que llegaba el extranjero, que ha sido el gran factor definidor de la evolución social durante el siglo XIX y parte del XX. Desde hace casi un siglo y sobre todo en las décadas más recientes, el Uruguay ha constituido también un país de emigración, con una orientación histórica dirigida -aunque no exclusivamente- a la región. Esto no sólo ha sido un dato demográfico sino que ha arraigado como una referencia central de su cultura y de su identidad nacional.
Durante una buena parte de su historia los uruguayos se han autorrepresentado como una isla europea en América Latina. En la misma dirección se han ufanado de no tener indígenas, presentándose como una sociedad de raza blanca y matriz homogénea y eurocéntrica. Una sociedad también es lo que cree ser y la uruguaya ha cultivado en forma mayoritaria el mito de una descendencia exclusiva "de los hombres que bajaron de los barcos", subvalorando y menospreciando otras fuentes raciales y culturales como la del negro o la del indio.
  Distintos puntos de partida nos orientan en suma hacia una suerte de imperativo integrador. El Uruguay "ensimismado", autárquico, que quiere "refugiarse" en su "adentro" siempre ha sido un imposible y hoy lo es más que nunca. Eso hoy no parece estar en discusión. Lo que sí se debe debatir es como integrarse al mundo, cómo establecer una nueva relación entre "afueras" y "adentros" de fronteras cada vez más borrosas. En torno a estas cuestiones, la mirada histórica puede aportar más de un insumo relevante.

  De todas formas, resulta por demás visible una dependencia creciente de las exportaciones e importaciones uruguayas respecto a los países de la región. En el último cuarto del siglo XX, el primer mundo se vuelve más lejano, comienza a darse un período de "desenganche" de las economías centrales con las economías de los países subdesarrollados, para las que el primer problema pasa a ser la marginación.
En contrapartida, comienzan las asociaciones más radicales con la región, y la  profundización a niveles inéditos con los vecinos en los aspectos más diversos: económico-comercial, demográfico, político, cultural. En esta dirección se podría llegar a decir que el Mercosur, que las disposiciones de Tratado de Asunción, son en buena medida el corolario de un proceso que tiene una trayectoria antigua pero que se ha terminado de consolidar con estas transformaciones radicales de los últimos 20 años.


Todo esto quiere decir que no sólo en términos de exportaciones sino también de origen de importaciones, en las últimas décadas la economía se ha venido asociando radicalmente con la región. El mundo ha impuesto una nueva realidad que entre otras cosas se asocia con un país que depende muchísimo más de sus vecinos y acá estamos utilizando solamente una variable que es la comercial. Pensemos en el tema de los servicios y la orientación del proceso no podría menos que profundizarse.
  Los perfiles que nos revelan esa creciente integración con la región a partir de lo ocurrido en distintos campos en este pasado reciente son en verdad múltiples. Presentamos algunas de las cifras del comercio exterior, anotamos simplemente el tópico de los servicios, podríamos aludir a la problemática demográfica y a muchas otras. El anudamiento con la región se asocia a su vez con un fenómeno mundial que muchos han definido como la configuración de un nuevo "orden de archipiélagos". Casi diríamos que esa es la manera de vivir en este mundo de finales de siglo.

 Luego de esta rápida recorrida histórica, establezcamos al final algunos núcleos que tienen que ver con la historia y los debates más contemporáneos. Reiteremos por ejemplo, que si hay un camino irrescatable ese es el de la autarquía. Si el Uruguay nunca pudo ser un país ensimismado, si nunca pudo pensar únicamente hacia adentro, mucho menos lo puede intentar hoy. Estamos viviendo un proceso de globalización vertiginosa, la revolución científico-tecnológica y la transnacionalización económica llevan a que los gobiernos nacionales pierdan capacidad decisoria y se reduzca su posibilidad de acción. El "Uruguay solitario" ya no puede sustentar el imaginario colectivo, necesitamos un nuevo "horizonte de futuro" que permita  nuevos encuentros, nuevas vías de integración con la región y con el mundo.

Fuentes: Estudios Geográficos, Vol. 69, N° 264 (2008). 


“Uruguay y la integración regional” – Gerardo Caetano (1993).

lunes, 12 de octubre de 2015

URUGUAY - FICHA III - CIUDADES Y POBLACION URBANA (Ferreyra + Traversa)

URUGUAY – CIUDADES Y POBLACION URBANA

Información general

La población uruguaya es fundamentalmente urbana (un 95% del total), a pesar de ser un país técnicamente ganadero. Su población se concentra en torno a Montevideo (42,5%) y a lo largo de la costa atlántica. La macrocefalia de Montevideo y su entorno domina sobre todo el país. La capital es más de diez veces más grande que la 2da ciudad del país.

Ciudades más importantes y crecimiento demográfico

Ciudades de Uruguay
Puesto
Ciudad
Departamento
Población
1996
2004
2011
1
Montevideo
Montevideo
1 303 182
1 269 552
1 305 082
2
Ciudad de la Costa
Canelones
78 576
98 916
112 449
3
Salto
Salto
93 117
99 072
104 028
4
Paysandú
Paysandú
80 751
80 740
87 068
5
Maldonado
Maldonado
59 570
71 736
84 809
6
Rivera
Rivera
71 345
76 795
78 900
7
Las Piedras
Canelones
66 584
69 222
71 268
8
Tacuarembó
Tacuarembó
45 891
51 224
54 757
9
Melo
Cerro Largo
46 883
50 578
53 245
10
Artigas
Artigas
40 244
41 687
43 567

REFERENCIAS:      Capital departamental.     Capital de la República

Población urbana en comparación con el resto de América del Sur


Fuentes: Comisión económica para América Latina y el Caribe.

INE, Censo 2011.


Wikipedia. 

sábado, 10 de octubre de 2015

URUGUAY - FICHA II - SITUACION GEOGRAFICA Y CARTOGRAFIA (Ferreyra + Traversa)

URUGUAY – SITUACION GEOGRAFICA Y CARTOGRAFIA

Información general

La República Oriental del Uruguay toma su nombre de la ubicación de su territorio al oriente del río Uruguay. Este factor geográfico y razones históricas mediante determinaron que se llamase, y aún suele suceder, "orientales" a los uruguayos, aunque, como es obvio, el Uruguay es un país que pertenece al Hemisferio Occidental. En cuanto al vocablo "Uruguay" proviene del idioma guaraní y es traducible como "río donde vive el pájaro".

Situación geográfica

La República Oriental del Uruguay, en el espacio geográfico del planeta, está situada en América del Sur, con su costa oriental sobre el Océano Atlántico, comprendida entre los paralelos 30º y 35° de latitud Sur y los meridianos 53° y 58° de longitud Oeste. En consecuencia, se ubica en la zona templada del Hemisferio Sur, de predominio marítimo.

División político-administrativa

El territorio uruguayo se divide en 19 Departamentos siendo la ciudad de Montevideo su capital, situada sobre la bahía del Río de la Plata, con un puerto natural bien dotado y con las características de una moderna metrópoli.

Otros datos de referencia

AREA TOTAL Kms2 318.413 Area Terrestre " 176.215 (+/- 64 Km2)

PUNTOS EXTREMOS

 NORTE Codo del Cuaréim, próximo a la desembocadura del arroyo Yacaré (Departamento de Artigas), 4 Km.

 Al NE. De Paso León Latitud: -30°06', Longitud: 57°04'W

SUR Extremo Sur de Punta del Este (Departamento de Maldonado) Latitud: -34°58'24'' Longitud: 54°57'48'' W

 ESTE Desembocadura del Río Yaguarón en la Laguna Merín (Departamento de Cerro Largo) Latitud: -32°39'06'' y Longitud: 53°11'W

 OESTE Punta "Muelle Arenal Grande", en el Río Uruguay, 10 km, al norte de la desembocadura del Arroyo Agraciada (Departamento de Soriano) Latitud: -33°41' y Longitud: 58°26'18'' W

ALTITUD MEDIA 116,70 mts. MAXIMA: Cerro Catedral en Sierra Carapé con 513,66 mts.

FRONTERAS REPUBLICA ARGENTINA (medido sobre límite) TOTAL: 826 km.desde Isla Brasilera hasta paralelo Punta Gorda: 506 km.(+-0,5km) desde paralelo Punta Gorda hasta límite exterior del Río de la Plata: 320 km.(+-0,5km.)

REPUBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL (límite cotestado) 1.044 km. (+-1 km) por Arroyo de la Invernada 1.067 km (+- 1km) por Arroyo Maneco

Algunas representaciones cartográficas

URUGUAY EN EL MUNDO

URUGUAY - MAPA FISICO

URUGUAY - RELACION HORARIA MUNDIAL

URUGUAY - TURISMO - MAPA COSTERO

URUGUAY - DIVISION POLITICA

URUGUAY - PRINCIPALES RUTAS NACIONALES

URUGUAY - REFERENCIAS CARTOGRAFICAS EN LA CULTURA POPULAR


fuentes: 
Instituto Nacional de Estadística del Uruguay.

IndexMundi - www.indexmundi,com

URUGUAY - FICHA I - RECURSOS NATURALES (Ferreyra + Traversa)

URUGUAY – RECURSOS NATURALES

Uso, situación y perspectivas

En Uruguay, como en la mayoría de los países de clima templado, el recurso suelo tiene un rol determinante en la economía y ha sido receptor, a su vez, de sus impactos. Al crecer la población, creció también la extensión y dispersión de sus asentamientos y la diversidad de sus actividades, afectando la totalidad de los recursos naturales. El uso del suelo se diversificó cada vez más y los conflictos entre usos alternativos se multiplicaron.
Sin dificultad se pueden imaginar las características del subsuelo del Uruguay, prolongando correctamente las formaciones geológicas del sur de Brasil. Los terrenos precámbricos que comienzan en el limítrofe río Yaguarón  predominan al sur del Río Negro que divide con rumbo diagonal al conjunto del territorio, es el área en la que dominan las colinas redondeadas y los cerros bajos pero destacados, de la penillanura cristalina o de las serranías que desde Río Branco alcanzan el puerto turístico de Piriápolis. Es en una de esas sierras que aparece el punto más alto del país -el Cerro Catedral en la Sierra de Carapé- a sólo 513 m. En los terrenos precámbricos se destaca la explotación de granitos, arenas, mármoles, feldespatos y, más recientemente, principalmente en el departamento de San José, el aprovechamiento económico de yacimientos de oro por parte de una empresa transaccional, hoy observada por los controles ambientales gubernamentales.
La Cobertura Sedimentaria Gondwánica domina el triángulo nororiental limitado por la Cuchilla de Haedo, el río Negro (al cual traspone) y la frontera, facilitando la existencia de una penillanura en la que se pueden percibir formas ligeramente planas. Los minerales arcillosos más destacados son el caolín y la montmorillonita. En esta área como en la anterior domina la explotación ganadera extensiva.
Las lavas efusivas básicas de la Cuenca del Paraná se extienden hacia el noroeste dando origen a terrenos que alcanzan su mayor nivel hacia oriente en la Cuchilla de Haedo y, por lo tanto, buzan hacia el Río Uruguay en un camino que siguen los afluentes de aquél. Allí los suelos son superficiales, particularmente aptos para el ganado que se alimenta con pastos poco desarrollados. En el norteño departamento de Artigas, las ágatas y amatistas constituyen un producto de exportación y, como en otros países, de colocación en áreas turísticas. El obstáculo de las lavas en el lecho de los ríos más importantes ha posibilitado la instalación de usinas que proporcionan el 90% de la energía eléctrica. La fracasada búsqueda de hidrocarburos ha permitido el acceso a fuentes hidrotermales a partir de las profundas areniscas de Tacuarembó (Botucatú) que hoy son aprovechadas por una actividad turística que cuenta con visitantes de los países limítrofes.
La cobertura sedimentaria cenozoica se destaca en la Cuenca de la Laguna Merín que comienza un arco que se continúa junto al Océano Atlántico, el Río de la Plata y bordea el Río Uruguay en su tramo final. Es la zona de las planicies que presenta diversas características según sean los sedimentos, las pendientes y su evolución. Hacia el este, se ubican los suelos mal drenados que facilitan una producción de arroz de altos rendimientos destinada, principalmente, al mercado brasileño. En el sureste y sur constituyen la base de uno de los más significativos recursos turísticos del país: cientos de kilómetros de playas. Finalmente, hacia el suroeste, habilitan los suelos más fértiles, generalmente destacados por su producción cerealera.
En cuanto a los recursos minerales, se debe remarcar: a) el aún insuficiente avance de los estudios; b) la inexistencia de combustibles; c) la carencia de minerales metálicos de valor exportable; d) la abundancia en materiales de construcción, incluidas las calizas metamórficas de Minas y las sedimentarias de Paysandú; e) las particularidades de la ley de minería de comienzos de los años 80´ que es el motivo de contradicciones entre aspirantes a explotar un subsuelo que pertenece al Estado y productores agropecuarios que conservan la propiedad del suelo.
Si bien el territorio uruguayo se sitúa en la porción de la zona templada próxima al trópico sus características climáticas derivan de la dependencia permanente, facilitada por la carencia de elevaciones, de las masas de aire cálidas y húmedas del anticiclón del Atlántico así como de las frescas y secas del anticiclón del Pacífico sur. Aunque, en términos generales, la estacionalidad es marcada, la extrema irregularidad permite que en ciertos momentos invernales los termómetros superen los 25° Celsius.
El pasaje de los frentes facilita la existencia de una pluviosidad que va desde los 900 mm en el suroeste hasta los 1300 mm en el vértice noroeste. En el centro del país se registran los mayores niveles en materia de heladas (30 días por año) en tanto que los menores (20) hacia el suroeste, de mayor aptitud agrícola. En el apogeo estival, Punta del Este tiene una media mensual de 22°, mientras en julio llega a la mitad de esa cifra. En el extremo norte la fluctuación se sitúa entre 26 y 13° respectivamente.

Merced al perfil físico esbozado, el territorio cuenta con una dominante aptitud pecuaria cifrada en sus pasturas naturales, mejoradas o artificiales aunque no debe dejarse de lado al más del millón de hectáreas aún no suficientemente aprovechado por la explotación agrícola.

fuentes: 
"Uruguay - Estudio Ambiental Nacional" Informe Organización de los Estados Americanos, 1992. 
"Uruguay - Territorio, espacios y participación ciudadana", Biblioteca Online Universidad de la República Uruguay.